Cómo tener colaboraciones exitosas con sus profesionales de comunicación

Hay algunas cosas que vale la pena tener en cuenta para mejorar la calidad de trabajos de comunicación llevados a cabo por traductores y otros profesionales de la comunicación que contrate:

Cuando sea posible, finalice el texto por traducir o editar, o tenga un resumen claro del texto por escribir antes de entregar el proyecto a un traductor, editor o escritor. Más versiones de un escrito en circulación, más posibilidad hay de tener errores u omisiones en la versión final. Si tiene que implicar un profesional de comunicaciones externo en un proyecto todavía sin acabar, ponga la fecha y la hora en cada archivo enviado o recibido para evitar malentendidos y errores.

Al pedir un presupuesto, especifique el número de palabras, gráficos y tablas que el profesional tiene que manejar, la tecnología necesaria para hacer el trabajo y la fecha de entrega. Tenga en cuenta que la función de recuento de palabras de Microsoft Word no cuenta automáticamente el texto de notas de pie de página o el texto en cabeceras. Como muchos documentos incluyen numerosas notas de pie de página, un traductor necesita tener un recuento completo para darle un presupuesto justo y preciso.

Explique claramente al traductor, editor o escritor que ha contratado el propósito/uso del texto, el formato final de su presentación y el público a quién va dirigido. Estos factores determinarán el vocabulario, estilo, la expresión y la sintaxis empleados por el profesional trabajando el texto. Entender el contexto en el cual empleará el texto es importante para transmitir el mensaje en la forma más apta a un público específico.

A menudo se dice de broma que los británicos y los norteamericanos son dos pueblos divididos por un idioma común (una subestimación que no toma en cuenta las particularidades lingüísticas de millones de hablantes de inglés repartidos por todo el mundo). Es importante tomar en cuenta las diferencias locales y regionales en vocabulario, ortografía y estilo en la traducción, redacción y edición por varios motivos.

Las reglas de estilo y de puntuación para el inglés británico y americano son distintas y hay varios sistemas para la organización de bibliografías y notas de pie de página. Por lo tanto, conviene informar al traductor, editor o escritor sobre el sector al que el texto va dirigido y el nombre de la revista o sitio web en que será publicado. La Unión Europea, Naciones Unidas y otras organizaciones, agencias y entes internacionales también tienen sus propios protocolos para documentos y comunicaciones escritos en, y traducidos al inglés.

En cuanto el vocabulario, incluso los términos y las expresiones más básicos pueden variar de un país de habla inglés a otro. En Inglaterra se llama el capó de un coche “bonnet”, mientras en Estados Unidos está denominado “hood”.  Un americano conoce la herramienta “llave” como un “wrench” y un británico como “spanner”. La localización, la práctica de adaptar un texto para un área geográfica específica, es un servcio en fuerte crecimiento. Sin embargo, la globalización de comercio, la educación, ciencia, medicina, filantropía, el transporte y muchos otros sectores hace patente la necesidad de un inglés “internacional” igualmente entendible por hablantes nativos y no nativos de inglés estén donde estén en el mundo.

Si su empresa u organización ha desarrollado un glosario de términos y traducciones para homologar sus comunicaciones, éste debería estar disponible a proveedores de servicios de comunicaciones externos para evitar errores, faltas de coherencia y tiempo perdido en redacciones y revisiones internas tras la entrega del texto por el profesional externo. Si todavía no existen glosarios y guías redactados para este propósito, podría ser un proyecto a proponer en una futura reunión dedicada a tareas administrativas.

Profesionales de comunicación externos y especialmente los traductores no deberían estar considerados como intrusos por departamentos de comunicación internos, sino como colaboradores. Un traductor tiene que leer cada palabra de un texto  cuidadosamente para diseccionar cada frase y reconstruirla en otro idioma. Así ocasionalmente encuentra debilidades o errores en el texto original que había pasado desapercibidos.

No debería considerar mensajes de editores y traductores que señalen posibles problemas en los textos originales como una forma de crítica indebida a su profesionalidad, sino como una ayuda. La guía para clientes publicada por The American Translator’s Association (La Asociación de Traductores Americanos o ATA) cita a un economista de un banco importante en Paris que se ha beneficiado tantas veces de los comentarios de traductores contratados que consta, “Intentamos no enviar los textos originales a la prensa hasta que tengamos los traducciones de los mismos…nuestro motivo es sencillo: nuestros traductores hacen un esmerado seguimiento de los contenidos de nuestros documentos. Su ojo crítico nos ayuda en detectar debilidades en los textos originales.”

En cuanto sea posible, pida al profesional que ha traducido, editado o escrito el texto revisar las pruebas de imprenta o el texto colocado en su sitio web antes de hacerlo público. Es altamente desaconsejable finalizar cambios por teléfono. Errores de ortografía y puntuación no se detectarán utilizando este método. Si hace una revisión final interna de pruebas de imprenta o el contenido de un sitio web, involucre un hablante nativo en el proceso.

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